Larga senda escarpada,
donde la vida transcurre
entre caída y caída,
entre dias y noches.
Caminando sin descanso,
bajo el ardiente sol,
que el verano presenta
y nieves que el invierno trae.
Con las botas embarradas,
el sudor en la frente
el frio en los huesos
y el miedo en mente.
Temor a lo desconocido,
a dar un paso más,
sin saber que depara el destino
sin perder las ganas de soñar.
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